Nos pasamos la mitad del tiempo pensando en el pasado, y la otra mitad pensando en el futuro. Y nadie piensa en el presente, en lo que queremos hacer ahora.
- Solíamos hablar de nuestro futuro, de lo perfecto que sería. ¿Recuerdas? - Sí. - ¿Qué ha pasado? ¿Cuándo se fastidió todo? Esto no es lo que tenía que pasar. Ya no sé quién soy ni que se supone que debo hacer. Me siento tan... - Perdida... ¿Recuerdas cuando me hacías ver una y otra vez tus películas favoritas? Me volvías loco. - ¿Eso es una frase de ánimo? - Y por fin te pregunté por qué te gustaba ver películas que ya habías visto. ¿Y recuerdas qué me dijiste? - Me gustaba saber como van a acabar las cosas... - Exactamente... y muchas veces eso es lo único que no se puede saber.